Los trabajos han incluido tareas de cebado y seguimiento en diferentes puntos de la villa. Estas intervenciones tienen como objetivo mantener una población equilibrada y reducir las molestias y problemas asociados a una presencia elevada de estas aves, como la suciedad, los excrementos, los olores o los daños en edificios y patrimonio.
Las actuaciones se han realizado con la autorización de la Generalitat de Catalunya y de acuerdo con la normativa vigente.
El Ayuntamiento recuerda también que no está permitido alimentar las palomas en la vía pública. La Ordenanza municipal reguladora de los animales considera esta práctica una infracción leve, que puede comportar multas de entre 100 y 400 euros. La colaboración ciudadana es clave para evitar su proliferación.




