Caldes d'Estrac defiende el guisante local frente a la amenaza del cambio climático

La 32ª edición de la Pesolada reivindica el producto de proximidad ante la crisis de producción.

Imagen genérica de guisantes frescos de temporada en una caja de madera.
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Imagen genérica de guisantes frescos de temporada en una caja de madera.

El municipio de Caldes d'Estrac arranca el próximo 20 de marzo la 32ª Pesolada, un evento que busca proteger el cultivo tradicional del guisante frente a los retos climáticos.

La festividad gastronómica de este año llega con un desafío mayúsculo: la escasez de producto propio. El aumento de las temperaturas en el Maresme está alterando el equilibrio necesario para el crecimiento del guisante de la floreta, una joya culinaria que depende de la suavidad de la primavera y el frío moderado del invierno.

"El cambio climático desbarata el guisante; nos encontramos con otoños demasiado cálidos que hacen que las plantas crezcan cuando no toca."

Dídac Valera · Agricultor
La Pesolada, nacida en 1994, se ha transformado en una herramienta de resistencia agraria. Mientras las variedades de invernadero ganan terreno, los restauradores de Caldes mantienen su apuesta por el producto de proximidad, ofreciendo menús especiales que resaltan el sabor único de la legumbre local.