El acusado, que ejercía como osteópata y quiromasajista, habría cometido los abusos sexuales contra doce pacientes, la mitad de las cuales eran menores de edad en el momento de los hechos. Los incidentes se registraron en consultas ubicadas en Canet de Mar y Mataró entre los años 2008 y 2020.
La Fiscalía solicita una pena de 46 años de prisión para el acusado, además de una inhabilitación de 84 años e indemnizaciones de entre 10.000 y 30.000 euros por daños morales y lesiones psicológicas.
Durante la primera sesión del juicio, el tribunal de la Audiencia Provincial de Barcelona acordó que las víctimas declararan a puerta cerrada para proteger su intimidad. Diez de las afectadas ratificaron los abusos el lunes, separadas del acusado por una mampara, mientras que las dos restantes lo harán el miércoles.
Según el escrito de la fiscalía, el hombre utilizaba las sesiones de masaje como pretexto para realizar tocamientos en zonas íntimas, incluso cuando la consulta era por dolores de espalda. En algunos casos, también se alega que introdujo los dedos o penetró a las pacientes sin previo aviso, justificándolo como supuestos tratamientos terapéuticos o canales de energía.




