El Camping Bonavista de Calella cambia de modelo y desaloja a campistas de temporada

La nueva propiedad, el grupo Sènia, apuesta por un turismo de paso y estancias cortas, dejando atrás décadas de tradición familiar.

Imagen genérica de una rueda de caravana en un camping, con vegetación y otras caravanas al fondo.
IA

Imagen genérica de una rueda de caravana en un camping, con vegetación y otras caravanas al fondo.

El Camping Bonavista de Calella, en el Maresme, ha decidido prescindir de sus campistas de temporada para orientarse hacia un modelo de turismo de paso, generando malestar entre las familias afectadas.

Fundado en 1966 como Botànic Bona Vista por Joaquim Ruscalleda i Franch, el camping ha sido durante décadas el hogar estacional de numerosas familias, algunas de las cuales han pasado hasta medio siglo, creando fuertes vínculos generacionales.
La situación cambió drásticamente cuando Inver Casas Soler, que había adquirido el negocio en 2012, lo vendió en febrero a una nueva compañía. Esta nueva propiedad ha comunicado a los campistas que deben desalojar sus parcelas antes del 31 de marzo, ya que el nuevo modelo de negocio no contempla las estancias de temporada.

"Al extranjero que venga le da igual que sea Calella, Croacia o Punta Cana: solo querrá playa y sangría."

Araceli de la Fuente · Portavoz de la plataforma de familias afectadas
Los afectados, cerca de sesenta familias, se han organizado en una plataforma para defender sus intereses, ya que muchos se sienten engañados. Algunos, como el holandés Geer de Vries, tenían contratos vigentes hasta diciembre de 2026, y ahora se les ofrecen condiciones mucho más restrictivas.
El grupo Sènia, nuevo propietario del Camping Bonavista, ha manifestado su intención de operar solo durante la temporada alta, con estancias máximas de 15 a 20 días. A pesar de entender el malestar de los campistas, defienden la legalidad de su modelo de negocio y su derecho a gestionar la propiedad como consideren oportuno.

"¿Por qué camping apostáis? ¿De lujo, de corta estancia y sin arraigo o por uno de temporada, familiar y que ahora se están cargando?"

Esperanza Álvarez · Campista afectada
Esta situación ha abierto un debate sobre el modelo de turismo en Cataluña, con los campistas de temporada lamentando la pérdida de un tipo de turismo más arraigado y familiar en favor de un modelo que, según ellos, podría derivar en un 'glamping' más caro y menos auténtico.