La movilización en la comarca surgió como respuesta a la intención del gobierno de la UCD de integrarse en la OTAN. En Mataró, este movimiento logró unir a figuras del ecologismo, sindicatos y movimientos parroquiales, creando una red interclasista que se extendió desde Montgat hasta Malgrat.
A pesar del resultado adverso en el referéndum de 1986, la organización dejó una huella profunda en la educación y en la lucha por la objeción de conciencia. Nombres como Jordi Suriñach, Josep Illa o Montserrat Dalmau formaron parte de una estructura que mantuvo viva la llama del desarme durante décadas.
“"La ballena pasa mucho tiempo sumergida y no recordamos que existe, pero si no tuviera capacidad de sumergirse y continuar, no funcionaría."
Hoy, entidades como la Coral Primavera por la Paz mantienen vivo este espíritu. Los veteranos del movimiento advierten sobre la necesidad de recuperar la organización física frente a la cultura del clic y el activismo digital actual.




