Mataró celebra la Procesión de Martes Santo Salesiano y la Vestidura de la Virgen de los Dolores

La Cofradía Salesiana La Verónica consolida su procesión en el barrio de Peramàs, mientras la Basílica de Santa María acoge un ritual barroco.

Imagen genérica de un estandarte de procesión religiosa con detalles bordados, sostenido por manos, con una calle mediterránea difuminada al fondo.
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Imagen genérica de un estandarte de procesión religiosa con detalles bordados, sostenido por manos, con una calle mediterránea difuminada al fondo.

La Semana Santa en Mataró continúa con dos eventos destacados este Martes Santo: la Procesión de Martes Santo Salesiano, que llega a su segunda edición, y la singular Vestidura de la Virgen de los Dolores en la Basílica de Santa María.

Tras un intenso fin de semana con las primeras procesiones, la atención de la Semana Santa mataronina se traslada al barrio de Peramàs. Allí, la Cofradía Salesiana La Verónica organiza la Procesión de Martes Santo Salesiano, que se celebra el 31 de marzo a las 19:00 horas. Esta es la última incorporación al calendario de celebraciones y, a pesar de su juventud, ya se consolida como una cita importante.
La procesión, que parte del Colegio Salesianos de Mataró, busca ofrecer una expresión de fe sencilla y cercana, arraigada en la espiritualidad de San Juan Bosco. El recorrido, que incluye calles como la avenida Puig i Cadafalch, Josep Montserrat i Cuadrada y la plaza de Catalunya, se caracteriza por un ambiente de recogimiento y silencio respetuoso, acompañado de música que refuerza el mensaje de la Pasión.

Esta segunda edición reafirma, así, la apuesta de la cofradía por recuperar una presencia que había quedado interrumpida durante años y que ahora se va asentando dentro del calendario de la Semana Santa mataronina.

Paralelamente, el mismo Martes Santo a las 21:00 horas, la capilla de la Virgen de los Dolores de la Basílica de Santa María acoge la Vestidura de la Virgen de los Dolores. Esta ceremonia, heredera de una antigua tradición, se inspira en el ceremonial barroco del siglo XVII y se convierte en uno de los actos más singulares y simbólicos de la Semana Santa mataronina.
Durante el acto, los congregantes de la Venerable Congregación de los Dolores visten la imagen de la Virgen, otorgando a cada pieza un significado relacionado con los siete dolores de María. La celebración, que fusiona fe, historia y cultura, también incluye la admisión de nuevos miembros, siguiendo un ritual inspirado en la tradición de los frailes servitas.