Aunque el régimen sancionador está vigente, el consistorio de la capital del Maresme no ha detectado vehículos infractores en el área restringida del centro histórico. Esta primera fase de la ZBE ocupa unos 0,2 km² y coincide con la isla peatonal, lo que ha facilitado que los conductores ya conocieran las limitaciones previas.
El control se realiza mediante cámaras que leen matrículas y verifican el distintivo de la DGT. Las multas previstas son de 200 euros, con una reducción del 50% por pronto pago en los primeros 20 días.
La normativa permite excepciones como 52 días de acceso anual para residentes sin etiqueta. En 2028, la zona se ampliará hasta las rondas y la N-II, restringiendo también a los vehículos con etiqueta B.




