A pesar de que el sistema de multas estaba activo desde el inicio, no se ha tramitado ninguna denuncia. La ZBE busca reducir la contaminación en el centro histórico, cumpliendo con las exigencias europeas para municipios de gran población.
Las autoridades locales señalan que los conductores ya están habituados a las restricciones de la zona, que coincide con la isla de peatones. El control se efectúa con cámaras que cruzan los datos de las matrículas con la base de la DGT.
La normativa actual permite excepciones para residentes, que tienen 52 días de libre acceso al año, y para personas con movilidad reducida. La multa estándar por acceso indebido está fijada en 200 euros.




