Esta semana se ha iniciado un nuevo dispositivo que prevé retirar 18 unidades adicionales en zonas críticas como Rocafonda, Cerdanyola, Molins y el centro de la ciudad. Entre los puntos de actuación destacan la ronda de Josep Tarradellas y el polígono de Mata-Rocafonda.
La problemática es estructural, con una gestión anual de entre 300 y 400 casos. El proceso administrativo es lento, pudiendo transcurrir hasta ocho meses desde la detección hasta el desguace final, lo que degrada la imagen de los barrios y resta plazas de aparcamiento.
El abandono de vehículos genera un gasto superior a los 150.000 euros anuales para el Ayuntamiento de Mataró. El consistorio recuerda que las sanciones por estas infracciones pueden oscilar entre los 400 y los 4.000 euros.




