Los Mossos d'Esquadra han confirmado que se ha abierto una investigación para esclarecer la autoría de estos sucesos. Según las primeras informaciones, el patrón de los robos no se limita a la sustracción de material informático, sino que se centra específicamente en las tarjetas SIM de los teléfonos fijos de los centros.
Estas tarjetas contienen información sensible, incluyendo cientos de números de teléfono privados y datos personales que podrían ser utilizados para fines fraudulentos contra las familias y el alumnado. La policía catalana está trabajando para determinar el alcance de esta información sustraída.
Paralelamente a las tareas de investigación, el cuerpo policial ha iniciado contactos con los centros afectados para reforzar los protocolos de seguridad e intensificar las medidas de prevención. Este episodio recuerda operaciones anteriores, como la realizada en diciembre de 2021, cuando se desarticuló un grupo criminal vinculado a varios robos en escuelas.




