El suceso ocurrió durante el quinto aniversario de la muerte de Franco, cuando militantes de Fuerza Nueva tendieron una trampa a tres jóvenes de Mataró. En un bosque de Agell, José Muñoz y Juana Cao fueron tiroteados mortalmente, mientras que un tercer acompañante, Antonio Camacho, logró escapar herido y denunciar los hechos.
“"Lo que parecía el resultado de una noche de alcohol y drogas se revela como un crimen político a las puertas del 23-F."
La investigación profundiza en las conexiones de los agresores con la Guardia Civil y el entorno del golpe de Estado del 23-F. A pesar de las pruebas, la sentencia judicial de la época omitió el trasfondo político, tratando el caso como un suceso de crónica negra común, lo que contribuyó al olvido institucional de las víctimas.




