Esta iniciativa incluye entrenamiento funcional adaptado, dirigido por un educador físico deportivo. En su fase inicial, el proyecto se desarrolla como un estudio piloto para evaluar los efectos del ejercicio físico adaptado en los participantes.
Durante este periodo, se medirán diversos aspectos como la mejora de la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la autonomía, así como el bienestar emocional y la motivación de los residentes. Una vez finalizada la evaluación, se decidirá la continuidad del programa y el formato más adecuado, ya sea manteniendo grupos amplios o trabajando con grupos reducidos.
El ejercicio físico es una herramienta clave para prevenir la pérdida de capacidad funcional y fomentar la independencia de las personas mayores.
Desde FUSSMONT, se enfatiza la importancia de la actividad física para mantener la capacidad funcional y promover la independencia de las personas mayores. Además, el programa integra el trabajo físico con actividades lúdicas y sociales, fomentando la participación y la cohesión entre los residentes.
El proyecto cuenta con la colaboración de profesionales especializados en la prescripción de ejercicio físico, quienes realizan un seguimiento individualizado para garantizar la seguridad y la eficacia de cada sesión, adaptándolas a las capacidades de cada usuario.




