El siniestro ocurrió la madrugada del 20 de marzo de 2016, cuando un vehículo que transportaba jóvenes de diversas nacionalidades desde las Fallas de Valencia hacia Barcelona perdió el control. El autocar cruzó la mediana e invadió el carril contrario, dejando un balance de trece fallecidos y más de cuarenta heridos, la mayoría vinculados a la Universitat de Barcelona.
El impacto social de la tragedia traspasó fronteras, ya que las víctimas formaban parte del programa Erasmus. A pesar de la magnitud del suceso, el recorrido judicial ha estado marcado por varios archivos. Las investigaciones iniciales apuntaron a la somnolencia del conductor como causa principal, pero la falta de pruebas concluyentes dificultó el proceso penal en los juzgados de Amposta.
Finalmente, el caso se cerró definitivamente en 2023 debido al fallecimiento del conductor, el único investigado en la causa. Pese a la ausencia de condenas, el suceso forzó un debate profundo sobre la seguridad en el transporte de viajeros por carretera y el cumplimiento de los descansos en trayectos de larga distancia.




