El cambio climático amenaza el patrimonio del Museo de las Tierras del Ebro

Más de 5.000 piezas etnológicas del centro de Amposta requieren una limpieza exhaustiva y una mejora del sistema de ventilación para combatir hongos y humedad.

Imagen genérica de un interior de biblioteca con estanterías de madera e iluminación cálida.
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Imagen genérica de un interior de biblioteca con estanterías de madera e iluminación cálida.

El Museo de las Tierras del Ebro, ubicado en Amposta, se enfrenta a un desafío significativo para preservar su patrimonio, con más de 5.000 piezas etnológicas afectadas por la humedad y los hongos derivados del cambio climático.

Los fenómenos meteorológicos extremos y la degradación ambiental están generando nuevos desafíos para la conservación del patrimonio cultural. Las lluvias intensas y el aumento de la humedad relativa han provocado la aparición de moho y hongos en la sala de reserva etnológica del Museo de las Tierras del Ebro en Amposta.
Ante esta situación, el centro ha iniciado una minuciosa tarea de limpieza y protección de más de 5.000 piezas, un proceso que se estima durará dos años. Paralelamente, se implementará un nuevo sistema de ventilación y renovación de aire en esta sala, así como en las salas de arqueología y naturaleza, para mitigar los efectos de los cambios climáticos.

"Los materiales más sensibles a los cambios de temperatura y humedad, como la madera, el cuero, el hierro, el papel o el cartón, son los que más sufren las alteraciones climáticas de los últimos años. En los últimos meses, los cambios han sido bastante sustanciales, las piezas se nos resienten y hemos tenido un problema que es con los hongos."

la directora del Museo de las Tierras del Ebro
El plan de acción, elaborado por el equipo de restauración, comenzó a principios de año con análisis para identificar los tipos de hongos y una desinfección masiva del espacio mediante la técnica de nebulización. Posteriormente, se han realizado desinfecciones adicionales con pulverización, incidiendo en cada pieza.
Una vez eliminada la parte visible de los hongos, será necesario limpiar cada pieza individualmente para erradicar las esporas, así como el espacio de almacenamiento, incluyendo estanterías y paredes. Esta fase se extenderá, como mínimo, dos años, aprovechando para realizar un control y registro exhaustivo de las piezas y documentar cualquier incidencia. La diversidad de materiales y los diferentes protocolos de limpieza añaden complejidad al tratamiento. La Conselleria de Cultura ha aportado recursos económicos, y el Ayuntamiento de Amposta ha contribuido con recursos humanos a través de planes de empleo.
La sala de reserva etnológica, situada en la planta baja y con contacto con el exterior, presenta los mayores desafíos. La dirección del museo subraya la necesidad de adaptar las instalaciones para minimizar futuras afectaciones, ya que el control de los parámetros climáticos, como la humedad relativa y la temperatura, es cada vez más complicado. Se propone la elaboración de planes de conservación preventiva que incluyan previsiones y estudios meteorológicos para desarrollar sistemas más específicos y comprender las correlaciones entre la climatología y los efectos en el patrimonio a lo largo del año.