La campaña de clementina en el Ebro, hundida por las importaciones y el clima

Los productores de las Terres de l'Ebre han visto caer la producción un 40% debido a las lluvias y los precios por la competencia sudafricana.

Imagen de una mano recogiendo clementinas caídas al suelo en una finca de las Terres de l'Ebre.
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Imagen de una mano recogiendo clementinas caídas al suelo en una finca de las Terres de l'Ebre.

La campaña de clementina en las Terres de l'Ebre ha finalizado con pérdidas significativas, ya que la caída de precios por las importaciones de Sudáfrica y las lluvias de diciembre han reducido la producción un 40%.

La Exportadora d'Agris d'Alcanar ha confirmado que la producción de clementina ha caído de los 14 millones de kilos habituales a solo 10 millones, una reducción del 40% respecto a la campaña anterior. Esta situación se debe a las olas de calor de principios de verano y, especialmente, a los episodios de lluvia continuados a partir de mediados de diciembre.

"Ha sido la gota que ha colmado el vaso."

Federico Tarazona · Gerente de la Exportadora d'Agris d'Alcanar
El gerente de la cooperativa, Federico Tarazona, señaló que las lluvias provocaron una pérdida de calidad y unos 400.000 kilos de producción en la cooperativa canareva. Además, la campaña arrancó con un contexto comercial complejo, ya que los aranceles impuestos por Donald Trump facilitaron la entrada masiva de mandarinas de Sudáfrica y del norte de África a través del puerto de Róterdam en octubre.
Este exceso de oferta provocó una ralentización de las ventas y un hundimiento de los precios, que pasaron de 0,6 euros el kilo al inicio hasta un mínimo de 0,3 euros. El productor Ramon Itarte, con fincas en Alcanar y Vinaròs, vio cómo toda la cosecha de clementina de una finca de más de cinco hectáreas (más de 200.000 kilos) se pudrió en el árbol después de que los comercios rechazaran comprar fruta afectada por la lluvia.
Ante la alteración del clima, que reduce la ventana de recolección, los productores y técnicos de las cooperativas trabajan para reducir el dominio de la variedad 'clemenules' (actualmente el 80% de la producción) hasta el 50%. Las nuevas variedades de "segunda estación", como la 'nadorcott' o la 'tango', buscan adaptar los cultivos a las nuevas condiciones climáticas y de mercado.