La producción en la cooperativa Exportadora d’Agris d’Alcanar (Montsià) ha caído un 40%, pasando de los 14 millones de kilos habituales a unos 10 millones. Esta situación se debe a la masiva entrada de mandarinas en Europa en octubre, agravada por los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, y los episodios continuados de lluvias.
“"Ha sido la gota que ha colmado el vaso."
Productores como Ramon Itarte, de Alcanar, que esperaron una remontada de precios, perdieron cerca de 300.000 kilos de fruta a causa de los aguaceros de mediados de diciembre. Los precios comenzaron a 0,6 euros/kg y se desplomaron hasta 0,3 euros/kg, antes de cerrar en 0,45 euros/kg.
“"Esto es un desastre."
El sector también se ve obligado a adaptarse al cambio climático, que ha reducido el periodo comercial de la variedad dominante, la clemenules, de doce a ocho semanas. Los técnicos de Alcanar trabajan para reducir el dominio de la clemenules del 80% al 50%, introduciendo nuevas variedades “de segunda estación” como nadorcott o tango.




