Las iniciativas, desarrolladas con la colaboración del Consorci per la Normalització Lingüística y de Òmnium Cultural, forman parte del Pla Educatiu d’Entorn y están consolidadas por el área municipal de Drets Socials i Ciutadania.
Una de las propuestas con más participación es el programa Voluntariat per la Llengua, que este año ha llegado a cinco centros educativos y ha contado con 70 alumnos. La iniciativa, que se puso en marcha hace tres años en el Institut Escola Agustí Barberà, se ha ido ampliando progresivamente y se dirige principalmente a familiares de alumnos con el objetivo de facilitar su incorporación en la vida escolar a través del conocimiento de la lengua catalana.
El otro proyecto es Vincles, impulsado por Òmnium Cultural, que este curso ha registrado 58 inscripciones. De estas, 35 personas han completado la formación, una cifra que representa un 60% de continuidad. El programa ha ofrecido cinco grupos de aprendizaje adaptados a diferentes necesidades, entre ellos uno destinado a personas castellanohablantes y otro centrado en la alfabetización.
Más allá del aprendizaje lingüístico, los dos programas buscan facilitar la participación social y favorecer la relación entre personas con orígenes y trayectorias diversas.




