La decisión de devolver la escultura al mismo lugar se tomó tras varias conversaciones entre la Paeria y la Associació d'Amics Gaspar de Portolà, que defendió desde el principio la restitución en su ubicación original. La alcaldesa, Lorena González, explicó que la reinstalación cierra el debate abierto por el anterior gobierno, que había planteado una consulta ciudadana para decidir dónde ubicarla.
“"Es la placa que ha estado aquí toda la vida y es la original."
La escultura mantiene su placa original, escrita en castellano e inglés, una medida que González justificó por "coherencia histórica", evitando así futuras especulaciones sobre la ausencia del catalán. El consistorio hizo un llamamiento al "civismo" y al "respeto" por el patrimonio histórico de la ciudad para evitar que se repitan los actos vandálicos.
La estatua fue un regalo del Gobierno del Estado a Balaguer en 1970, con motivo del 200 aniversario de la fundación de California. Gaspar de Portolà, originario de Balaguer, fue el primer gobernador de dicho estado norteamericano, y una réplica de la escultura se entregó también a la ciudad de Monterrey.




