Las detonaciones se llevaron a cabo utilizando gas hidrógeno en puntos inestables de la capa de nieve, donde el riesgo de desprendimientos era extremo. Según el Centre Lauegi, el peligro de aludes había aumentado a nivel "muy fuerte" (4-5) debido a la gran acumulación de nieve, con más de dos metros de espesor en las cotas más elevadas.
El temporal provocó que Lleida viviera el segundo mes de enero más lluvioso de los últimos 114 años, superando los 100 litros por metro cuadrado.
En la tarde del domingo, una fuerte tormenta cruzó de oeste a este las comarcas de la Noguera, el Urgell y la Segarra, dejando aguanieve y granizo en localidades como Balaguer, Cervera o Castelló de Farfanya. La temperatura cayó bruscamente hasta los 3 grados.
Protecció Civil mantuvo activos los planes Neucat y Vencat ante la previsión de nuevas precipitaciones y rachas de viento de más de 72 km/h. Los Bombers atendieron una treintena de avisos, principalmente por caída de árboles y desprendimientos de tierra, como el registrado en la carretera ISR-12 en Les Oluges.




