La decisión de restringir el acceso a la emblemática iglesia de Santa María, en Balaguer, y a la plaza Cecília de Comentes, se ha tomado tras detectarse nuevos desprendimientos en la fachada del templo. Esta situación se ha visto acentuada por las intensas lluvias caídas recientemente en la zona. Ya el pasado mes de enero, la caída de una gárgola obligó a retirar elementos inestables, poniendo en alerta a las autoridades.
“"La estructura no corre ningún riesgo, pero se debe priorizar la seguridad."
Aunque la alcaldesa de Balaguer, Lorena González, ha asegurado que la estructura principal de la iglesia no presenta riesgos, la prioridad es garantizar la seguridad de los ciudadanos. Por ello, tanto la Paeria como el Obispado de Urgell están trabajando conjuntamente en la elaboración de un proyecto técnico que permita evaluar el alcance de los daños y definir las actuaciones necesarias para su reparación.
Actualmente, se estudia la posibilidad de reabrir parcialmente la zona de la sacristía, mientras que la fachada principal requerirá intervenciones más complejas y a largo plazo. El cierre no solo afecta a la iglesia, sino que también restringe el acceso a la muralla y a la torre del Portal del Gel, limitando así la visita al conjunto monumental de la ciudad.




