La operación, realizada a causa de las intensas lluvias, ha provocado que el caudal del río Segre a la altura de Lleida se disparara, multiplicándose por cuatro desde el domingo. El flujo pasó de 24 metros cúbicos por segundo el pasado 1 de febrero a 84 metros cúbicos por segundo en la mañana de este miércoles.
Esta cifra representa un caudal cinco veces superior a la media registrada en el Segre en Lleida durante todo el año 2025. La gestión se hace necesaria para dejar espacio en los embalses ante la acumulación récord de nieve en las cabeceras de los ríos, especialmente en el Noguera Pallaresa.
Las administraciones hidráulicas deben extremar la gestión de caudales para evitar avenidas descontroladas en las próximas semanas.
Se calcula que al menos el 50% de la nieve acumulada se deshará cuando suban las temperaturas, y esta agua irá a parar directamente a los ríos y afluentes. Por ello, tanto la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) como la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) están coordinando las maniobras de precaución para las cuencas internas de Catalunya.




