La compañía, propiedad del grupo chino WH Group a través de Argal, ha transformado la realidad de Sant Miquel de Balenyà. Con una plantilla donde el 55% son extranjeros, la fábrica es el motor económico de la zona, pero su expansión ha evidenciado la falta de servicios básicos para los trabajadores, quienes a menudo viven segregados en edificios industriales o deben desplazarse a municipios vecinos como Tona o Vic.
“"No encontramos gente catalana que quiera trabajar en las fábricas. El 90% de las nuevas incorporaciones son inmigrantes."
El paso constante de 80 tráilers diarios por el centro del pueblo genera molestias por ruido y suciedad a vecinos como Rafael Martín. Para solucionar este conflicto, Monells ha propuesto financiar un nuevo acceso que evite el núcleo urbano, una medida que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Seva pero que espera la validación del Ministerio de Transportes.



