Esta ave migratoria, de nombre científico Coracias garrulus, ha encontrado en Cataluña nuevos espacios para su supervivencia. Aunque el grueso de la población se concentra en el Empordà, la colaboración iniciada en 2022 entre Endesa y el Grup de Naturalistes d'Osona-ICHN ha dado frutos con el nacimiento de nueve polluelos.
La estrategia consiste en instalar cajas nido en torres eléctricas para compensar la pérdida de cavidades naturales. Esta medida ha permitido que una especie catalogada como en peligro de extinción a nivel estatal recupere terreno en zonas agrícolas y ganaderas de la comarca.




