La decisión se ha comunicado oficialmente este viernes, coincidiendo con el inicio del periodo de negociación del ERE, que se alargará un mes. Según fuentes de la empresa, el procedimiento se ha llevado a cabo de acuerdo con la legalidad y con voluntad de diálogo, tras haber explorado todas las alternativas para la continuidad de la planta.
Leche Pascual afirma que Casa Tarradellas ha ofrecido puestos de trabajo individuales a los trabajadores afectados, que garantizan la retribución total y la antigüedad, y que aún están a tiempo de aceptarlas. La empresa también señala que el retraso en el inicio del expediente responde a un respeto absoluto por el proceso electoral para elegir la representación legal de la plantilla, ante la incertidumbre generada por el traspaso.
Por el contrario, la representación de los trabajadores considera que el ERE "no tiene una causa real que lo justifique", argumentando que la planta de Gurb ha registrado "los mejores registros" de producción y rentabilidad desde su apertura. Sostienen que la empresa cierra una fábrica "que funciona" para trasladar la producción a otros centros, como el de Burgos, donde ya se han derivado líneas productivas y envasado para marcas como Lidl o Llet Nostra.
Los trabajadores critican también el aplazamiento de las negociaciones, lamentando que Leche Pascual haya esperado "casi un año" desde la decisión de vender la fábrica para abrir formalmente el proceso. Señalan que el ERE se ha comunicado "a las puertas del cierre", cuando la decisión ya era "ejecutada de facto" y parte de la actividad se había retirado de Gurb.
La plantilla afirma que negociará el ERE, pero no aceptará acuerdos que no reconozcan la falta de causa justificada y no protejan los derechos laborales. En caso de no haber garantías suficientes, acudirán a los tribunales para pedir la "nulidad de un procedimiento que consideramos viciado de irregularidades". También prevén nuevas movilizaciones, sumándose a protestas anteriores como la huelga y el corte de la C-17.




