Diversas aulas del Centro de Normalización Lingüística de Osona han acogido recientemente a Karen, una estudiante colombiana de nivel Elemental 1; Inés, exalumna uruguaya que completó el nivel C2; y Aziz, exalumno marroquí del nivel B2. Esta iniciativa forma parte del proyecto de sensibilización lingüística en el aula del Consorci per a la Normalització Lingüística (CPNL).
La propuesta busca conectar a los aprendices actuales con personas que han vivido experiencias similares. Antes del encuentro, los alumnos preparan preguntas sobre sus motivaciones, dificultades, estrategias de aprendizaje y las oportunidades que les ha brindado la lengua. Posteriormente, reflexionan sobre los aprendizajes extraídos de estas vivencias.
El valor de esta actividad reside en la fuerza de los testimonios reales. Los invitados se convierten en referentes cercanos que demuestran que aprender catalán es un reto alcanzable. A través de sus historias, transmiten confianza, estrategias útiles y la importancia de la constancia y el uso de la lengua para progresar.
La iniciativa se enmarca en el proyecto de sensibilización lingüística en el aula del CPNL, que este trimestre introduce una prueba piloto con itinerarios y retos personalizados para alumnos de niveles B2 y C1. Tras un diagnóstico inicial, los estudiantes podrán elegir uno de cuatro itinerarios y se comprometerán a realizar dos retos durante el trimestre, que van desde pequeños gestos cotidianos hasta actividades que requieren mayor implicación, como leer o ver películas en catalán.
En el itinerario más exigente, uno de los retos consiste en convertirse en referente para otros aprendices, compartiendo la propia experiencia y motivando a nuevos estudiantes. Esto cierra el círculo del proyecto: quien necesitó un modelo cercano para avanzar puede acabar siendo una fuente de inspiración.
Tener referentes es clave en cualquier reto personal, incluido el aprendizaje de una lengua. Esta realidad se manifiesta tanto dentro como fuera del aula, en espacios como las parejas lingüísticas o las experiencias compartidas en medios y redes sociales.
Con actividades como esta, el CPNL refuerza la idea de que las experiencias vividas son un estímulo potente para que otras personas ganen confianza, utilicen el catalán y continúen su aprendizaje.




