Durante el verano, la situación se repite casi a diario, y el resto del año, sobre todo los viernes y sábados. Personas que regresan a pie de la zona de fiesta atraviesan esta calle entre las 3 y las 6 de la madrugada, a menudo en grupo y generando un ruido considerable con gritos, cantos, risas o discusiones.
Es habitual que algunos grupos se detengan en la zona de la Sirena o en los cruces para despedirse, alargando las conversaciones y las risas durante un buen rato.
“"¿Se podría realizar alguna actuación de concienciación en estas horas para recordar que, al entrar en una zona residencial, hay que reducir el ruido y respetar el descanso de los vecinos?"
Los residentes señalan que el problema es especialmente molesto en verano, cuando las ventanas suelen estar abiertas, pero el ruido también se percibe con las ventanas cerradas. Aunque entienden el derecho a la diversión, los vecinos reivindican su derecho al descanso. El problema parece concentrarse principalmente en el recorrido que va de la calle Gurb hasta la plaza.




