El cambio climático estresa el viñedo de altura en el Pallars

Las bodegas buscan fórmulas de riego ante el aumento de temperaturas y la creciente dependencia hídrica.

Viñedos afectados por la sequía en montaña.
IA

Viñedos afectados por la sequía en montaña.

La viña de altura en el Pallars Jussà y Sobirà enfrenta retos significativos debido al cambio climático, con un aumento de temperaturas y una mayor necesidad de agua que pone en peligro la producción.

La viña de altura, que escaló a zonas de montaña a principios de siglo para huir del calor de la llanura y la costa, ahora se encuentra bajo presión por el calentamiento global. Los estudios apuntan a una 'mediterranización' del clima que incrementa la dependencia del riego, un factor clave para asegurar tanto la cantidad como la calidad de la uva.
En el Pallars Jussà, la temperatura media ha aumentado más de un grado y medio en las últimas dos décadas, con máximas que superan los 40 grados y mínimas menos frías. Esta evolución climática supone una mayor demanda hídrica para las plantas y menos periodos de reposo.
La bodega Castell d’Encús, en Talarn, ha sido la primera del Pallars en obtener una concesión de agua de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), autorizada a captar 27.738 m3 anuales del embalse de Sant Antoni para regar 25,82 hectáreas de viñedo, además de zonas verdes y otros usos industriales.
A pesar de la conveniencia del riego, el acceso al agua es un obstáculo. Fuentes del sector señalan la inviabilidad para algunas bodegas, como El Terrer en Figuerola d’Orcau, y la búsqueda de soluciones técnicas para otras como El Vinyer en Fígols de Tremp, que consideran la implantación de un sistema de riego uno de los retos principales.
Los principales escollos para implementar sistemas de riego son el origen del agua, ya sea por perforación de pozos o conexión a canales, y el coste asociado. Además, persiste la duda sobre la garantía de disponibilidad hídrica en periodos de sequía prolongada.
No obstante, existen casos como Cota 730 en Rialp, que riega desde hace una década gracias a pozos propios situados sobre el manantial de Aigua del Pallars. La necesidad del riego se hace patente con el adelanto de la floración y la anticipación del periodo de riego, como ya se ha observado este año.