El incidente, que se produjo en el punto kilométrico 11, a la altura del pueblo de Molinos, no causó daños personales ni materiales, según ha informado el Servei Català de Trànsit.
El aviso del desprendimiento se registró a primera hora de la tarde. Las primeras evaluaciones sugieren que la causa más probable fue la saturación de agua en el terreno, consecuencia de las lluvias continuadas que han afectado la zona durante los últimos días.
Debido a la presencia de rocas sobre el asfalto, el Servei Territorial de Carreteres tuvo que restringir el paso, estableciendo una circulación alternativa para los vehículos entre las 14:22h y las 18:40h. Una vez retirado el material, la vía se pudo reabrir completamente al tráfico a última hora de la tarde.
Con el tramo afectado debidamente señalizado, los servicios técnicos tienen previsto realizar una evaluación más exhaustiva de la pendiente en los próximos días. El objetivo es determinar la estabilidad de la ladera y decidir si son necesarias actuaciones de consolidación adicionales para prevenir futuros desprendimientos en este punto.




