Los representantes municipales del Pallars Sobirà, liderados por el presidente del Consell Comarcal, han manifestado su "profunda preocupación" por la situación actual de la carretera C-28, especialmente en el tramo del puerto de la Bonaigua. Denuncian una "deuda histórica" de 35 años por parte de la Generalitat, que ha dejado a los residentes y trabajadores de la zona en una situación de desventaja crónica.
Los recientes movimientos de tierras, iniciados con un deslizamiento a finales de febrero, amenazan con cerrar la vía de forma prolongada. Esta situación es especialmente crítica ahora que ha finalizado la campaña de invierno, ya que la carretera, que ya se cierra por nieve o aludes, podría tener que hacerlo por obras debido a las grietas.
Actualmente, un semáforo regula el tráfico, permitiendo el paso por un solo carril debido al derrumbe de parte de la calzada y las grietas que se evidencian en cuatro puntos. Ante la fragilidad de las infraestructuras existentes, los alcaldes exigen la construcción del túnel de la Bonaigua.
“"Esta infraestructura de aproximadamente 3,5 km se presenta como la única solución definitiva para garantizar la conectividad entre el Pallars Sobirà y la Val d'Aran, evitar la incomunicación ante episodios geológicos o climáticos y acabar con la sensación de ser "ciudadanos de tercera"."
Para abordar esta problemática, los alcaldes celebrarán un consejo y solicitarán una reunión urgente con el Departamento de Territorio. El objetivo es obtener "explicaciones claras y soluciones técnicas" que aseguren la seguridad de los usuarios, exigiendo al Govern que trate este asunto con la "seriedad" que requiere una infraestructura vital para el Pirineo.
La falta de comunicación por parte de Territorio ha sido un punto de crítica unánime entre los alcaldes, que no han recibido información oficial sobre el alcance de las obras actuales ni las previsiones de futuro. Esta información es crucial para poder trasladarla a sus vecinos.




