La circulación ferroviaria en este tramo se suspendió a finales de enero a causa del temporal Harry, que afectó gravemente la red de Rodalies. A pesar de la reapertura, la normalidad aún está lejos, ya que el trayecto cuenta con once limitaciones temporales de velocidad y el corte entre Móra la Nova y Riba-roja d’Ebre se mantiene.
La reanudación del servicio ha registrado una afluencia mínima de pasajeros. Actualmente, hay cuatro trayectos diarios por sentido que paran en todas las estaciones. Además, se han habilitado seis autocares complementarios que conectan Móra la Nova y Reus, con parada solo en Les Borges del Camp, y dos más que se detienen en todas las estaciones.
Las estaciones presentan un estado de conservación deficiente. En Móra la Nova, el primer tren con destino a Barcelona salió con retraso, y el segundo también acumuló más de quince minutos de demora al llegar a Falset-Marçà. La estación muestra signos de abandono, con la máquina expendedora de billetes inoperativa y horarios desactualizados. A pesar de ello, una pantalla informa correctamente sobre las llegadas y los posibles retrasos.
La situación es similar en la estación de Les Borges Blanques, donde la suciedad y la vegetación alta invaden las vías. En esta estación, no hay horarios colgados, ni pantallas informativas, los bancos están rotos y la máquina de billetes está destrozada. Aun así, una de las vías está siendo renovada, sugiriendo una posible mejora futura. El tren que pasó por Falset con retraso sumó cinco minutos adicionales en su paso por Les Borges del Camp.
La reapertura de la R15 facilita ligeramente la conexión con Barcelona para los residentes de la Ribera d’Ebre, el Priorat y parte del Baix Camp. Sin embargo, las obras en los túneles del Garraf obligan a los usuarios a hacer transbordo en autocar en Sant Vicenç de Calders hasta El Prat de Llobregat, para luego tomar otro tren hacia la capital catalana, una situación que afecta a otras líneas de regionales del sur de Cataluña.




