Los residentes del pequeño núcleo de Escart, perteneciente a La Guingueta d'Àneu, han expresado su profunda preocupación por la pérdida del silencio y la presencia del ruido generado por el turismo motorizado. Según explican, esta situación se ha agravado especialmente desde el periodo de confinamiento.
La queja se centra en la proliferación de motos, quads, caravanas y buggies que transitan por el pueblo. Los vecinos señalan que estos vehículos circulan a gran velocidad por la pista de acceso, que tiene una anchura de escasos 2,5 metros, sin acera y con un desnivel pronunciado a un lado y pared de roca al otro. Esta circunstancia genera un riesgo constante de atropello, obligando a los residentes, incluidos los niños, a ir siempre acompañados de un adulto cuando salen a la calle.
Los vecinos critican la falta de sensibilidad ambiental y el poco cuidado que, en su opinión, muestran los políticos locales hacia la naturaleza. Denuncian que esta actividad turística no solo afecta a la fauna, la flora y la ganadería autóctona, sino que también pone en peligro la integridad física de los habitantes. Han recordado que ya se han producido accidentes y rescates que implican un coste económico para la comunidad.
“"Señor Xavier Blanch, pasee por Escart, la Borda de Feliu, Quatre Pins, Creu de l'Eixol, ¡pero no olvide llevarse los tapones para los oídos y una mascarilla para el polvo!!!"




