El negocio, que arrancó el pasado mes de diciembre, opera con un sistema que evita los horarios extremos y ajusta la producción a la demanda real, reduciendo así los excedentes. Esta tendencia empresarial gana terreno en grandes ciudades y ahora llega al Pla d'Urgell.
El horno abre solo dos tardes y una mañana a la semana: los jueves y viernes de 18:00 a 20:30 horas, y los sábados de 11:00 a 14:30 horas. Esta medida ha sido valorada positivamente por los vecinos, que agradecen poder adquirir el pan después del trabajo o cuando los hijos salen del colegio. "El horario de tarde fue atrevido, la respuesta ha sido muy buena", explica la propietaria, Èrika Garcia.
Esta iniciativa surge en un contexto donde el Pla d'Urgell ha visto cerrar 12 hornos en los últimos años, quedando 18 operativos. El Consell Comarcal impulsó un curso de panaderos para fomentar el relevo generacional y adaptar el sector a los nuevos modelos de consumo y conciliación. El negocio de Garcia es un ejemplo de éxito de este programa formativo.
Actualmente, el horno utiliza un microhorno monofásico en un espacio reducido, pero a raíz de la buena acogida, se está trabajando en un proyecto de ampliación para poder gestionar un volumen mayor de pedidos.
El Horno Santa Maria se especializa en panes de masa madre con fermentaciones largas (16-24 horas) y utiliza ingredientes de proximidad. Su oferta incluye ocho variedades de panes clásicos, un pan especial del mes (pan negro en junio), así como postres, cocas y pizzas. La harina proviene de harineras del Urgell y la Noguera, el aceite de las Garrigues y la Noguera, y la sal de las salinas de Vilanova de la Sal.
Garcia destaca el interés de los clientes por los productos de "kilómetro cero", afirmando que "la gente tiene ganas de consumir un buen producto" frente a la producción rápida y con conservantes de otros establecimientos.




