Durante el año 2025, los delitos en la ciudad descendieron un 4%, una cifra que sitúa al municipio por debajo de la media de la provincia de Lleida. En contraste, las detenciones han experimentado un notable crecimiento del 36%, fruto de la vigilancia intensificada.
El uso de tecnología ha sido determinante, con una red de más de 110 cámaras de seguridad que ha facilitado el trabajo de los Mossos d'Esquadra y la Policía Local. Las autoridades han señalado que la presión sobre los delincuentes multireincidentes ha provocado el desplazamiento de estos hacia la capital provincial.
En el ámbito de recursos, la Policía Local aumentará su dotación hasta los 24 agentes. Asimismo, se prevé que la nueva comisaría ABP Pla d'Urgell-Garrigues entre en funcionamiento a principios de 2027 tras superar los retrasos en su construcción.




