La tensión en el municipal de Linyola fue en aumento desde el minuto 18, cuando un espectador lanzó un objeto al portero visitante. Aunque el juego continuó hasta el intermedio con 0-1 en el marcador, el conflicto estalló cuando los equipos intentaron acceder a los vestuarios, encontrando el paso bloqueado por aficionados de ambos clubes.
El acta arbitral detalla que unas veinte personas saltaron al césped tras un forcejeo entre un aficionado y el delegado del Sallent. Ante la falta de un perímetro de seguridad y temiendo por su integridad, el equipo arbitral solicitó la presencia de las fuerzas del orden y dictaminó que no existían garantías para continuar el choque.




