La tradición, que se reanudó en el año 1976, ha visto cómo este año se levantaba uno de los árboles más grandes de su historia, con 24,5 metros de altura. Este acto simbólico, que representa la libertad, ha sido el preludio del tradicional Baile del Cornudo, una danza con orígenes en el siglo XIV que celebra el fin del derecho de pernada feudal.
“"El mundo es un polvorín y hay que reivindicar las raíces democráticas frente a regímenes autoritarios y prácticas dictatoriales."
El alcalde de Cornellà del Terri, Salvador Coll, ha subrayado la importancia de la tradición como símbolo de libertad, especialmente en el contexto actual. Según Coll, la reanudación de la plantación del árbol hace 50 años fue un gesto para "romper con el franquismo", y hoy en día, su vigencia es mayor que nunca para defender los valores democráticos.
El transporte del gigantesco tronco, desde una nave a la entrada del pueblo hasta la plaza de Mayo, ha sido una tarea ardua para los voluntarios, que han tenido que superar las dificultades derivadas de las dimensiones y el peso del árbol. La operación ha culminado con el árbol afianzado frente al Centro Cultural, entre los aplausos de los asistentes.
Tras el levantamiento del árbol y la senyera al son del himno de Cataluña, se ha iniciado el Baile del Cornudo. Esta danza, que se remonta a la Edad Media, recrea el fin del privilegio feudal del derecho de pernada. Un participante con cuernos, el cornudo, se mezcla entre las parejas de jóvenes bailarines y, finalmente, entrega un ramo a una doncella elegida, cerrando el acto con una comitiva que abandona la plaza. El árbol permanecerá en la plaza de Mayo hasta el Viernes de Pascua del próximo año.



