El proyecto, denominado Enolab.cat, se establecerá en la antigua fábrica textil Falbar, adquirida por el consistorio hace cuatro años. Esta iniciativa pretende modernizar el sector vitivinícola catalán mediante la digitalización, la sostenibilidad y la investigación avanzada. El centro contará con una bodega experimental completamente sensorizada, un laboratorio multidisciplinar y una plataforma digital basada en datos e inteligencia artificial, todo en una infraestructura de más de 1.000 m².
El anuncio de esta importante inversión fue realizado por la consejera de Investigación y Universidades durante la inauguración de la 31ª Feria del Vino. La nueva bodega se centrará en la digitalización de los procesos enológicos para optimizar la extracción, la fermentación y la crianza del vino. Además, se trabajará activamente para reducir la huella ambiental de las bodegas, gestionar los recursos de manera eficiente y valorizar los subproductos a través de estrategias de economía circular.
“"Esta alianza demuestra cómo las grandes infraestructuras científicas del país pueden generar impacto directo en sectores tradicionales y convertirlos en motores de innovación."
La infraestructura, que superará los 1.000 m², incluirá una sala de elaboración experimental, laboratorios químicos y microbiológicos, espacios de crianza y sistemas avanzados de monitoreo y análisis de datos. La consejera destacó la dimensión digital del proyecto, fruto de la colaboración con el Barcelona Supercomputing Center, que permitirá gestionar grandes volúmenes de datos y aplicar inteligencia artificial para desarrollar modelos predictivos.
Este equipamiento se considera pionero en la investigación enológica en Cataluña y busca convertir la comarca del Priorat en un polo de atracción de talento e innovación agroalimentaria vinculada al sector vitivinícola. El objetivo es generar empleo cualificado y reforzar las oportunidades en entornos rurales. Desde Falset, el alcalde subrayó la importancia de la investigación para afrontar retos futuros como la emergencia climática y las nuevas tendencias de mercado.
El director general del IRTA añadió que el valor diferencial del proyecto radica en su capacidad de conectar la bodega, el laboratorio y los datos en una única infraestructura, generando conocimiento transferible para todo el sector vitivinícola catalán. Cataluña, con doce denominaciones de origen, más de 750 bodegas y una facturación anual superior a los 1.200 millones de euros, se posiciona como una de las principales regiones vitivinícolas del sur de Europa, pero hasta ahora no disponía de una infraestructura que integrara investigación, producción y gestión de datos en un mismo espacio.




