La campaña contra la mosca negra en el Ebro comienza con retraso pero con buenas expectativas

La Confederación Hidrográfica del Ebro ha autorizado la reducción del caudal para permitir la aplicación efectiva del larvicida biológico.

Imagen genérica de la superficie de un río con un ligero oleaje.
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Imagen genérica de la superficie de un río con un ligero oleaje.

La campaña de tratamiento contra la mosca negra en el río Ebro ha comenzado este miércoles, con un retraso significativo debido al elevado caudal, pero con la previsión de una buena efectividad gracias a la regulación del flujo.

El primer tratamiento contra la plaga de la mosca negra en el río Ebro se ha llevado a cabo este miércoles, marcando el inicio de una campaña que este año ha sufrido un retraso. Las intensas lluvias y el deshielo han provocado grandes avenidas y un alto caudal del río, dificultando las aplicaciones. Finalmente, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha dado luz verde a una limitación del caudal a 200 metros cúbicos por segundo durante tres días, una medida crucial para garantizar la eficacia del larvicida.

"Aunque el período óptimo del primer tratamiento es en invierno, todavía se puede frenar la eclosión de la población adulta y tener una buena campaña."

Montse Masià · Jefa del área de salubridad del COPATE
Josep Caparrós, gerente del Consorcio de Políticas Ambientales de las Tierras del Ebro (COPATE), ha subrayado que el calendario de la campaña ha estado condicionado por la CHE, el organismo regulador del caudal. La reducción a 200 metros cúbicos por segundo era indispensable para asegurar la seguridad y efectividad de las aplicaciones. Caparrós ha agradecido las gestiones de la delegación del Gobierno en las Tierras del Ebro para conseguir esta regulación, aunque el Consorcio habría preferido un inicio más temprano.
La planificación contempla seis tratamientos hasta el verano, siguiendo la pauta de los últimos años. Se utiliza un larvicida biológico, el BTI, que se rocía en siete puntos del río entre Ascó y la desembocadura, con una distancia de entre 5 y 8 kilómetros entre ellos, siempre en función de la continuidad del agua. En el río Segre, un afluente con menor caudal, se han programado 27 puntos de tratamiento, aproximadamente cada kilómetro, con una menor cantidad de producto pero con más frecuencia.
A pesar de que las grandes avenidas de agua contribuyen a limpiar los macrófitos, donde la mosca negra deposita las larvas, Montse Masià ha explicado que los insectos buscan otras ubicaciones cuando las condiciones son desfavorables. Tanto Masià como Caparrós se muestran optimistas, confiando en que el inicio del tratamiento a principios de primavera permitirá una campaña exitosa. El gerente del COPATE ha añadido que el seguimiento técnico del Consorcio permitirá reaccionar ante cualquier necesidad que surja.
El COPATE también ha hecho un llamamiento a la colaboración institucional, desde la Generalitat hasta los ayuntamientos y diputaciones, para garantizar un compromiso estructural y estable en la financiación de estos tratamientos. Este año, la campaña se ha financiado con una subvención directa de la Generalitat de más de 619.000 euros para el Ebro y el Segre, debido a la caducidad del convenio anterior. El Consorcio está en conversaciones para cerrar un nuevo acuerdo, probablemente un convenio cuatrienal para el período 2027-2031, con el objetivo de obtener la máxima estabilidad en la planificación de las campañas.