Los hechos tuvieron lugar en Garcia mientras la mayoría del pueblo estaba concentrada en los actos nocturnos de la fiesta, incluyendo el concierto, la cena de hermandad y el baile. La alcaldesa, Blanca López, relató que alrededor de las 23:30 horas de la noche llegó el primer aviso de un robo, lo que provocó que varios vecinos abandonaran la celebración para comprobar el estado de sus hogares.
Inicialmente se confirmaron tres asaltos, incluyendo el de la propia alcaldesa, y al día siguiente se cerró el recuento con un total de cinco domicilios afectados, repartidos en tres calles. Los Mossos d’Esquadra confirmaron que el mismo día había habido dos robos más en la vecina localidad de El Molar.
“"Da mucha rabia la violación de intimidad. Cuando entras en tu casa y ver que te han revuelto el lugar más íntimo, toda la ropa, todo por el suelo, todo pisoteado… da mucha rabia."
Este incidente en Garcia se enmarca en un aumento de robos en las Terres de l’Ebre, con casos recientes en Santa Bàrbara, El Molar y La Galera. El patrón es claro: los ladrones aprovechan las agendas culturales y festivas de los pueblos, sabiendo que las casas estarán vacías. El modus operandi consiste en buscar principalmente dinero y joyas, dejando las habitaciones completamente revueltas.
López denunció la situación de vulnerabilidad de los municipios pequeños que no pueden disponer de cuerpos de seguridad propios, como la Guardia Urbana, y la limitación de los efectivos de los Mossos d’Esquadra para cubrir todas las fiestas de fin de semana. Para paliar esta situación, el Ayuntamiento de Garcia contratará seguridad privada para las próximas fiestas y reforzará la instalación de cámaras de seguridad para leer matrículas.




