Cierra la única panadería de Planoles tras 38 años por jubilación y la falta de vivienda dificulta el relevo
El Ayuntamiento de Planoles urge a la Generalitat y al Estado a desbloquear proyectos de vivienda social para atraer nuevos residentes y garantizar la continuidad del servicio.
Por Ramon Costa Giralt
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Imagen genérica de una panadería tradicional con pan y productos de horno expuestos en un mostrador de madera.
La panadería Can Quixal, la única de Planoles (Ripollès), cerrará próximamente debido a la jubilación de sus propietarios, Leonor Bernat y Sebastià Quixal, tras 38 años de servicio, mientras se busca un relevo.
Los propietarios de Can Quixal, Leonor Bernat y su marido Sebastià Quixal, abrieron el negocio hace 38 años, convirtiendo un garaje en obrador y tienda tras dejar Sabadell. Ahora, con su jubilación, el futuro de la única panadería que da servicio a Planoles y los pueblos de los alrededores es incierto, a pesar del interés mostrado por posibles compradores.
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"Nos gustaría tener un relevo, alguien que venga a vivir aquí, que haga pueblo y cree una familia como hicimos nosotros."
La escasez de vivienda asequible en el municipio se presenta como el principal obstáculo para encontrar un relevo que quiera establecerse en la zona. El alcalde, David Verge, ha denunciado la lentitud administrativa para resolver esta problemática, a pesar del esfuerzo del consistorio por revertir la despoblación.
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"Tenemos la triste particularidad de ser un micropueblo y tener 12 viviendas públicas cerradas desde hace treinta años y disponibles para ir a vivir."
La pareja había previsto inicialmente cerrar el negocio el 31 de marzo, pero han decidido alargar el servicio hasta después de Semana Santa por respeto a los clientes fieles que dependen de su producción diaria, incluyendo vecinos y segundas residencias.