El consistorio de Gombrèn ha completado la parte técnica de la segunda fase de la comunidad energética, que incluye la ampliación de la red de placas y su potencia. Sin embargo, los usuarios, algunos de los cuales llevan casi dos años formando parte del proyecto, aún no han podido disfrutar de los beneficios debido a la complejidad de los trámites administrativos.
“"Acabamos de firmar los permisos para legalizar el punto de corriente que debe alimentar la comunidad. Estamos solo con papeleo, técnicamente ya lo hemos hecho todo."
El alcalde, Cèsar Ollé, ha destacado que la demanda inicial para la comunidad energética fue muy positiva, lo que impulsó la segunda fase. Sin embargo, la lentitud burocrática ha generado una situación paradójica donde, hasta que el sistema no esté operativo, el efecto es el contrario al deseado. Ollé confía en que una vez se demuestre el ahorro real, la demanda volverá a crecer.
El proyecto también contempla la instalación de acumuladores para aprovechar la energía solar diurna durante la noche o en días sin sol. Esta implementación, sin embargo, también está pendiente de ser concretada. La reciente firma de los permisos para legalizar el punto de consumo se interpreta como un paso crucial, sugiriendo que el proyecto se acerca a su último trámite. El consistorio estudia compensar a los afectados con más potencia durante los primeros meses una vez la comunidad esté plenamente operativa.




