En Bruguera, un pequeño núcleo de Ribes de Freser, Marina Vilalta, recién cumplidos los 99 años, mantiene una rutina diaria que la ha convertido en la pastora en activo de mayor edad de Catalunya. Acompañada de su hijo Jesús Terruella, cada tarde se desplaza a una explanada cercana para pastorear su rebaño de unas 15 ovejas, una actividad que describe como "la alegría de su vida".
Su jornada comienza con la ayuda de su hijo para subir a la furgoneta, mientras el rebaño les sigue. Una vez en el lugar habitual, Marina se tumba en el suelo con agilidad, un gesto que realiza sola, al igual que cuando se levanta. La compañía de sus perros, Pinxo y Petita, y los trozos de pienso que les ofrece, forman parte de esta rutina.
Vilalta comenzó a pastorear a los nueve años, atraída por las ovejas, especialmente las negras. Dejó el trabajo temporalmente al casarse con Sebastià Terruella y establecerse en Bruguera. Aunque su cuñado se encargaba del rebaño durante los inviernos, ella siempre esperaba el regreso de los animales en primavera.
En su momento, fue la única mujer pastora del pueblo, una circunstancia que los hombres de la época no consideraban relevante. Su rebaño llegó a tener 130 cabezas. Durante las largas horas en la montaña, se entretenía hablando con las visitas, los perros, o escuchando la radio, ya que "a las ovejas les gusta mucho la música". También le gusta cantar canciones tradicionales catalanas, aprendidas de sus once hermanos.
“"Estoy mejor haciendo de pastora; si me quedo en casa, me pongo nerviosa"
A pesar de las dificultades pasadas, como la pobreza, la falta de educación formal y los recuerdos de la Guerra Civil, Marina Vilalta recuerda todo con alegría. Destaca el viaje a Mallorca con el único propósito de "volar" y habla con orgullo de sus hijos, Jesús y Dolors. Jesús, ya jubilado, ahora la ayuda con el pastoreo, adaptando el rebaño para mantener la felicidad de su madre.
Actualmente, su vitalidad se mantiene intacta, a pesar de una tos persistente. "Si no fuera por esta maldita tos que tengo ahora, estaría muy sana. Como de todo, no me duele nada", afirma, reafirmando su preferencia por la vida activa como pastora.




