El acto, que tuvo lugar en Sant Joan de les Abadesses, sirvió para presentar las cuentas económicas, repasar el trabajo realizado y exponer las intenciones de la entidad para el próximo ejercicio. Además, se aprovechó la ocasión para reconocer la trayectoria de los miembros más antiguos, algunos de los cuales se afiliaron ya en el año 1971, en plena dictadura.
Entre los socios homenajeados se encontraban Francesc Descamps de Sant Joan, Jordi Romans y Maria Collboni de Camprodon, Antoni Bertran de Campdevànol, y Maria Carme Llagostera, Pere Jordi Piella y Eudald Maideu de Ripoll. Se recordó también a Lluís Miquel, otro socio de Sant Joan que había fallecido recientemente.
Hacerse socio de Òmnium Cultural en aquel momento era toda una declaración de principios ante la opresión que sufría Cataluña. Lengua, cultura y país, los mismos tres principios que ahora, pero más difíciles de defender en circunstancias adversas.
La entidad, que fue clausurada y registrada por la policía franquista en el año 1963, pudo continuar su labor gracias a la perseverancia de socios como los homenajeados. La territorial de Òmnium en el Ripollès, que se puso en marcha con Amadeu Rosell a la cabeza, ha visto crecer su número de socios de 90 en el año 2010 a más de 800 actualmente.
Este reconocimiento se materializó con un pin, un símbolo de aprecio por su contribución a la defensa de la lengua, la cultura y el país. La entidad también anunció actividades para Sant Jordi, incluyendo un Tastet d'Autors Km 0 en la biblioteca Lambert Mata la víspera y una parada en Ripoll con los libros premiados en la Nit de les Lletres Catalanes.




