El proyecto nace con la voluntad de poner en valor pequeños detalles arquitectónicos y artísticos que a menudo pasan desapercibidos en el día a día. Entre los elementos seleccionados para esta ruta se encuentran desde una representación de Sant Jordi hasta esculturas con formas de ángeles o figuras infantiles integradas en el mobiliario urbano y las fachadas.
La dinámica de la actividad consiste en completar un folleto con las ubicaciones exactas de estos 36 puntos de interés. Los participantes que consigan identificar todos los elementos podrán optar a un premio. Las fotografías de las piezas están expuestas en la entrada del Museo Etnográfico de Ripoll, espacio donde también se puede recoger el material necesario para participar.
Según fuentes municipales, la iniciativa surge de la observación cotidiana de las calles, donde se han detectado cientos de curiosidades que el ritmo frenético de la vida moderna a menudo oculta. Se trata de un proyecto vivo que pretende fomentar la observación del patrimonio local, incluyendo elementos de fuentes o fachadas que forman parte de la identidad de la villa.
“"Con el ruido y ajetreo diario muchas veces no nos fijamos en detalles de fachadas o fuentes que convendría que conociéramos bien porque es patrimonio de nuestro municipio."




