Después de una trayectoria de 35 años, Pilar Lapuerta dejó el cargo de directora de la Biblioteca de Guissona en diciembre, justificando la decisión por su jubilación. La exdirectora ha descrito su trabajo como “un privilegio y un regalo”, asegurando que nunca le ha costado ir a trabajar. En las últimas semanas, ha recibido numerosas muestras de afecto por parte de los vecinos de Guissona.
“"En un lugar público como una biblioteca se debe hablar en catalán, que es la lengua de nuestro país."
Uno de los puntos fuertes del equipamiento, según Lapuerta, es la diversidad del público, que incluye gente de todas las edades y culturas. Esta diversidad no ha impedido que Guissona tenga un índice de lectores excepcional: en una población de 7.500 habitantes, 5.634 tienen el carné de la biblioteca, lo que representa un 72,16% de los vecinos, muy por encima del promedio nacional del 42%.
La biblioteca ha actuado históricamente como un punto de apoyo para los recién llegados, ofreciéndoles el carné y explicándoles el funcionamiento, incluso atendiéndoles en inglés o francés si era necesario. Además, a finales de los años 90, el equipamiento fue pionero en ofrecer clases de catalán con voluntarios, una labor que ahora ha asumido el Ayuntamiento.




