Entre el Jueves Santo y el Lunes de Pascua, los hoteles del Pirineo lograron una ocupación aproximada del 80%, mientras que los establecimientos de las Tierras de Lleida presentaron registros ligeramente inferiores. Los bungalows de toda la demarcación destacaron con una ocupación de entre el 90% y el 95%, y las casas de turismo rural llegaron al 90%.
Las reservas realizadas entre el 27 de marzo y el 1 de abril oscilaron entre el 30% y el 70%, según los datos facilitados. Estas cifras confirman las buenas previsiones iniciales para el periodo festivo.
“"A pesar del mal tiempo de los últimos días del mes de marzo, hemos cumplido las previsiones y esto nos anima a continuar trabajando para reforzar nuestro posicionamiento como destino líder en turismo de interior y de montaña."
El sector del esquí también tuvo un papel fundamental. Las 11 estaciones de esquí alpino y nórdico del Pirineo, situadas en la demarcación de Lleida, vendieron unos 95.000 forfaits entre el 27 de marzo y el Lunes de Pascua. Esta temporada de invierno ha sido calificada de histórica, con espesores de nieve que superaron los 3 metros en algunas zonas.
Se estima que se han superado los 1,4 millones de forfaits vendidos durante toda la campaña de esquí, cumpliendo el objetivo marcado al inicio del invierno. A la espera del cierre definitivo de los resultados de todas las estaciones, Tuixent-la Vansa prevé finalizar la temporada el 12 de abril.
Además del esquí, los turistas disfrutaron de la oferta de turismo activo, con actividades acuáticas, terrestres y aéreas. Destacan los descensos de rafting por los ríos Noguera Pallaresa, Segre, Garona y Noguera Ribagorçana, rutas de BTT y a caballo, y el parapente en zonas como Àger u Organyà, que toman el relevo de las estaciones de esquí.




