El informe técnico de la Paeria considera que el edificio corre riesgo de derrumbarse, lo que obliga a desalojar a los residentes afectados, una treintena de personas, entre ellas 11 menores. Los edificios adyacentes también serán desalojados como medida de seguridad mientras duren las obras de derribo.
Los vecinos han podido acceder al inmueble acompañados por los bomberos para recoger sus pertenencias. Una residente, Belén Castejón, lamentó que su familia lo ha "perdido absolutamente todo” y ahora se aloja en casa de su cuñada con sus hijos.
Otra vecina, Roxanna Corco, explicó que llevan dos noches durmiendo en un hostal facilitado por los servicios sociales y que su hija está "atemorizada". La incertidumbre sobre dónde irán cuando tengan que dejar el alojamiento la próxima semana planea sobre los afectados.




