Centenario de la revista 'Vida Lleidatana': un legado cultural y cívico

La publicación, nacida en 1926 en plena dictadura, fue clave para la difusión de la cultura catalana en Lleida y ahora se conmemora su espíritu.

Imagen genérica de una sala de conferencias o biblioteca, con un atril y sillas vacías, iluminada con luz cálida.
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Imagen genérica de una sala de conferencias o biblioteca, con un atril y sillas vacías, iluminada con luz cálida.

La revista Vida Lleidatana, que vio la luz por primera vez en 1926, celebra su centenario con un programa de actos que busca reivindicar su legado cultural y cívico en la ciudad de Lleida.

Nacida poco antes de la Festa Major de 1926, Vida Lleidatana publicó 101 números de forma ininterrumpida durante casi cinco años. Esta publicación fue concebida como un espacio para la confluencia y difusión de la cultura catalana y leridana, materializándose en un periodo marcado por la dictadura de Primo de Rivera, con la censura y las dificultades para el uso de la lengua catalana.
Más allá de ser una iniciativa cultural, la revista se erigió como un movimiento cívico y político, con el objetivo de preservar y estimular la divulgación literaria y cultural de carácter nacional catalán. Su aparición contribuyó significativamente a prestigiar el catalán en la esfera pública, incluso con la decisión de utilizar la grafía "Lleida" en lugar de "Lleyda", un gesto con una clara dimensión cultural y política que se enmarcaba en el proceso de normalización lingüística y afirmación moderna.
Para conmemorar este centenario, el Institut d'Estudis Ilerdencs, el Ateneu Popular de Ponent y Horitzons 2050 han organizado un programa de actividades desde el mes de mayo hasta diciembre. Esta conmemoración busca dar a conocer y divulgar la importancia de Vida Lleidatana, con una lectura actual que pretende recuperar el espíritu de la revista, reforzar la autoestima de la sociedad leridana y abrir un debate sobre la fortaleza y las debilidades de la cultura ciudadana.

"El centenario debería servir para reivindicar una idea de ciudad, una idea de lengua y una idea de responsabilidad cívica."

un portavoz de la organización
Los impulsores originales de la revista, como Antoni Bergós, entendían la cultura como una forma de acción cívica, una herramienta para elevar el debate público, prestigiar el catalán, formar lectores y ofrecer un espacio a los creadores emergentes. Cien años después, su legado sigue siendo relevante, no desde la nostalgia, sino desde la necesidad de hacer de Lleida un lugar que no solo conserve la memoria, sino que también genere lenguaje, cultura y futuro.