La madrugada del domingo, los relojes se adelantaron una hora, pasando de las 2 a las 3, un hecho que cada año genera interrogantes sobre sus consecuencias. Esta modificación horaria, que promete tardes con más luz solar, también conlleva un período de ajuste para el organismo.
El doctor Àngel Pedra, psiquiatra, ha querido aclarar que las afectaciones del cambio de hora no son tan significativas como se podría pensar. Según Pedra, los efectos como el cansancio, las dificultades para dormir o la irritabilidad no suelen tener un gran impacto en la mayoría de adultos. Sin embargo, reconoce que el organismo necesita un tiempo para adecuarse a la nueva franja horaria, un proceso que, en condiciones normales, no debería exceder las dos semanas.
“"Si se extendiera más, se debería valorar que no pasara algo más."
La explicación de estos efectos radica en el aumento de las horas de luz, que estimula el cuerpo y reduce la producción de melatonina, la hormona reguladora del sueño. Esto puede dificultar el adormecimiento inicialmente. Los niños son el sector de la población más susceptible a experimentar estas consecuencias, ya que sus ciclos de sueño son más sensibles a los cambios.
Esther Viladés, maestra de la guardería de Alpicat, confirma que, a pesar de la incertidumbre inicial, la adaptación de los niños suele ser rápida. Describe que, aunque puedan mostrarse más revoltosos o tener más hambre, es una fase pasajera, comparable al regreso de las vacaciones. Para minimizar las alteraciones, el doctor Pedra aconseja mantener las rutinas de sueño, comidas y actividades, y evitar el uso de dispositivos electrónicos con luz antes de dormir.
El cambio de hora también tiene implicaciones en el sector comercial. Mertxe París, presidenta de la asociación Slow Shop Lleida y propietaria de la librería Genet Blau, señala que la presencia de luz natural hasta más tarde puede llevar a algunos comercios a alargar sus horarios. Sin embargo, desde su organización, promueven iniciativas para reducir el horario de apertura, buscando favorecer la conciliación familiar y laboral e impulsar una nueva cultura del tiempo.
A pesar de las discusiones anuales sobre su abolición, que se planteó en 2021, el cambio de hora sigue siendo una realidad, generando un debate recurrente sobre su utilidad y sus efectos.




