El fallido proyecto del Hotel Enric Granados de Lleida que acabó siendo apartamentos

Hoteles Leridanos SA propuso en 1974 construir el primer gran complejo hotelero de cuatro estrellas en la avenida del Segre.

Estructura de hormigón de un edificio grande e inacabado en el centro de una ciudad, símbolo de un proyecto fallido.
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Estructura de hormigón de un edificio grande e inacabado en el centro de una ciudad, símbolo de un proyecto fallido.

La promotora Hoteles Leridanos SA (Holesa) proyectó en 1974 un ambicioso hotel de cuatro estrellas llamado Enric Granados en la avenida del Segre de Lleida, pero el complejo se paralizó y fue reconvertido en apartamentos en 1982.

En el verano de 1974, la promotora Hoteles Leridanos SA (Holesa) presentó su proyecto para construir un gran complejo hotelero, el primero de esta categoría en el centro de Lleida, con una inusual campaña promocional. El hotel, que se llamaría Enric Granados, estaba diseñado como un establecimiento de cuatro estrellas (categoría 1 A) con 120 habitaciones.
El complejo también preveía una residencia adicional de tres estrellas con otras 120 habitaciones, además de servicios de lujo para la época: restaurante de alta gama, cafetería, sala de convenciones, zona comercial, párking, sala de fiestas, gimnasio, sauna y piscina cubierta. El presidente de la promotora era Francisco Pons Castellà, exalcalde de la ciudad.

El proyecto, que contó con un capital inicial de 50 millones de pesetas, se paralizó en 1976 a pesar de una ampliación de capital, quedando estancado durante casi una década.

Tras la parálisis, en 1982 se encargó al arquitecto Guillermo Saéz Aragonés la tarea de reconvertir la estructura inacabada. El hotel, que nunca llegó a inaugurarse, se transformó en pisos y apartamentos bajo el nombre de Edifici Terraferma, siendo ocupados por los primeros inquilinos a partir de 1985.