El punk resurge con fuerza en el medio rural de Lleida

El movimiento contracultural, que arraigó hace 30 años en el triángulo Balaguer-Tàrrega-Ponts, vuelve a la vida con autogestión.

Imagen genérica de una guitarra eléctrica antigua, simbolizando la música punk.
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Imagen genérica de una guitarra eléctrica antigua, simbolizando la música punk.

El movimiento punk, una contracultura con rasgos propios en Lleida, experimenta un notable resurgimiento en el medio rural de Ponent, tres décadas después de su arraigo inicial en localidades como Balaguer, Tàrrega y Ponts.

Esta revitalización se manifiesta en una gran cantidad de nuevos talentos musicales, a pesar de la falta de espacios adecuados para su expresión. Según la antropóloga y cantante Núria Morelló, esta situación ha propiciado un retorno a la autogestión, una característica inherente al movimiento.

"Hay mucha gente tocando, pero faltan espacios, y vuelve la autogestión."

Núria Morelló · Antropóloga y cantante
El fenómeno punk en Lleida se distingue por su marcado carácter rural, una particularidad que lo diferencia de su imagen urbana tradicional. Ramon Bernaus, conocido como Ramon de Ponts y organizador del Konzert de Ponts, subraya la importancia de este arraigo: “La juventud era rebelde, y hay que preguntarse por qué del 1995 al 2005 empezaron a salir en todos los pueblos cientos de personas que se movían en este entorno”.
Aunque el punk tuvo una presencia inicial en Lleida a principios de los años 80 con figuras como El Ruso (Arkadi Rosell), no fue hasta los 90 cuando explotó con fuerza, especialmente en Balaguer. Esta localidad fue un epicentro con las Nits de Rock y la creación del primer CSO (Centro Social Okupado) de Lleida, llamado La Via, que acogió iniciativas como el ateneo libertario Salvador Seguí.

"El punk fue una manera de canalizar la rabia juvenil, fue una explosión contracultural que aportó crítica social, desafío y autogestión. Estábamos cómodos contra el sistema, y construíamos espacios que crecían desde la base y ahora cuesta encontrar. Faltan esos espacios para la gente joven."

Núria Morelló · Antropóloga y cantante de Maria y sus Kogollos
Otros núcleos importantes del movimiento fueron Ponts y Tàrrega, con actividad también en municipios como Linyola, Vinaixa y Torà. Curiosamente, las fiestas de quintos actuaron como vehículo para la expansión del punk rural, transformándose en eventos antimilitaristas que atraían a bandas y público.
Actualmente, el panorama musical punk en Lleida y la Franja, con más de cincuenta bandas, se enfrenta al reto de la falta de salas de conciertos y la dificultad de acceder al circuito festivalero. Sin embargo, la creatividad y el espíritu del “hazlo tú mismo” (Do it Yourself) continúan vivos, con los pueblos emergiendo como una alternativa para la nueva generación de músicos.